De los chiquiteros y los catadores de vino

Son un clásico de los bares típicos, de los bares de siempre. Los "chiquiteros" son los consumidores de chatos (o vino que se sirve en vaso bajo) por excelencia. Aquellos que, fieles a la costumbre, quedan con la cuadrilla de toda la vida (normalmente a la misma hora todos los días) para hacer la ronda por los bares de siempre y consumen los mismos caldos, a modo de ritual. Siempre apuestas por el vino del año, lo toman con celeridad y pueden alargar la ruta hasta límites no aptos para los no iniciados. En contraposición a los chiquiteros, la mayoría del público sigue una pauta más tranquila y recreándose en la degustación que se alterna con los pinchos, pero también hay espacio para los catadores de vino, quienes se recrean en cada sorbo y cumplen con la ceremonia de la cata: ver, oler, degustar. Y no siempre piden el mismo vino. Se dejan influir por las añadas, el maridaje con el pincho o las tendencias. En nuestros bares existe la posibilidad de degustar grandes vinos de Rioja y otras DO por copas, sin tener que adquirir la botella completa, cuyo precio no siempre es apto para todos los bolsillos, mientras que una copa, sí nos la podemos permitir con más alegría.

Ambos, el chiquitero y el catador, conviven en la calle San Juan y tienen algo en común: su pasión por el vino.

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